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Viajar sobre seguro

Claves para contratar las mejores pólizas de asistencia en viaje

Los seguros de viaje requieren asesoramiento por parte de expertos:

Las cosas se pueden torcer en cualquier momento, también cuando estamos de vacaciones fuera del país. En este caso no podremos, sin embargo, contar con la misma asistencia que estamos acostumbrados a recibir en España, tanto en el caso de protección médica como de otros percances. Por eso, cuando la realidad se desvía de las expectativas, es crucial contar con un buen seguro de asistencia en viaje.

Esta póliza es poco conocida ya sea como un instrumento de protección al viajar por ocio o bien por motivos de trabajo. Las modalidades de seguro de asistencia en viaje difieren enormemente y existen productos especializados para la temporada de esquí, pólizas para cubrir la estancia de los hijos en campamentos, seguros especializados en Erasmus, asistencia a congresos o cursos, entre otras circunstancias. Asimismo, las coberturas varían mucho en función del objeto del viaje. Algunos clásicos son la protección de los equipajes, las compensaciones en caso de retrasos o cancelación, la cobertura de una pequeña suma de responsabilidad civil y, por supuesto, la cobertura de gastos médicos en el extranjero.

Es este último punto muy relevante, ya que puede arruinarnos o costarnos la vida. Son muchas las personas que alegan no necesitar un seguro de viaje “pues lo lleva mi seguro médico” o “me lo cubre la Visa”; también hay quien lo adquiere en la agencia de viajes física u online. El problema consiste en que, a veces, la cobertura que ofrecen estos seguros se traduce a algo parecido a si nos enfrentáramos a un incendio armados solo con un sifón.

Algunos ejemplos

El riesgo de realizar un desplazamiento sin la cobertura adecuada se observa mejor con algunos ejemplos. La tarjeta Visa de la mayor aerolínea española ofrece a sus titulares una cobertura de gasto sanitario en el extranjero de hasta 6.000 euros a los clientes que cuenten con una business clásica; la cifra se eleva a los 9.015 euros si la tarjeta del pasajero es Oro o Corporate. En cambio, la tarjeta Platinum de American Express ofrece cobertura de un millón de euros por asegurado. Si compramos el seguro en una de las tantas agencias de viajesonline que ofrece vuelo más alojamiento, la cobertura internacional médica será de 60.000 euros, pero en otra desciende a 1.800 euros. Como se puede observar, no hay punto de comparación.

Si no fuera suficiente con estos ejemplos, en la página ThinkFuture se pueden hallar copias de facturas médicas en Estados Unidos. Así podremos hacernos una idea de cuánto nos podría costar hacer frente a cualquier pequeño accidente o enfermedad. Al otro lado del Atlántico, cuatro días hospitalizado por un accidente de moto puede costarnos 126.000 dólares (112.000 euros al cambio actual); una asistencia de 45 minutos por una reacción alérgica le salió a un viajero por 48.154 dólares. Poco si observamos que fueron necesarios 80.000 dólares para resolver una fractura de tobillo, o que una resonancia magnética costó 36.089 dólares. Hay que saber además que muchos incidentes que ocurren en Centro­américa y Caribe son trasladados a EE UU para su atención dada la escasez de infraestructura en ciertas áreas.

Por todo ello, lejos de banalizar el seguro de asistencia en viaje y contratarlo (o no) como quien compra un paquete de chicles, puede que sea inteligente informarse, prestarle atención al asunto y, si lo consideramos necesario, hacerlo acompañado de quien sabe de las perrerías de los seguros: un corredor.

Y es que hay que conocer las reglas de juego. Por ejemplo, ¿contrataríamos una cobertura de cancelación si ya tenemos comprado el billete? Pues puede que paguemos para nada ya que la mayoría de seguros exigen que la cobertura se contrate antes o a la vez. ¿Nos cubrirá si tenemos una enfermedad preexistente, aunque no lo sepamos? ¿Nos cubrirá si estamos embarazadas o tenemos más de cierta edad? ¿Y si vamos a practicar algún deporte? ¿Y si vamos a viajar como cooperantes a una zona de riesgo? ¿Y si viajamos con algún equipo profesional o semiprofesional electrónico o fotográfico? ¿Y si pensamos viajar 365 días y nos venden un seguro anual pero que solo admite que viajemos 90 días seguidos o acumulados en un año? Las posibilidades son infinitas, así como las ofertas.

Existen seguros de viajes para particulares especializados en el motivo que los lleva a desplazarse. Es posible hallar especializaciones para estudiantes (Erasmus incluidos), para deportistas de montaña, de deportes de nieve (que suelen incluir la pérdida de remontes), para jugadores de golf, de tercera edad, cruceros, campistas o para viajes de estudios en general. A estos hay que sumar los seguros para turismo genérico que cuentan con productos muy diversos en coberturas y la posibilidad de obtener condiciones para colectivos tales como una asociación o grupo de amigos.

Traje a medida

Si hablamos del entorno empresarial y sus necesidades, es fundamental destacar la enorme flexibilidad que se puede alcanzar. Desde cubrir un viaje a cubrir dentro de un año todos los viajes esporádicos, hasta la cobertura de todos los asistentes a un congreso, una convención comercial, una feria o prestar cobertura a un viaje de incentivo. También existen soluciones para empleados que están largos periodos fuera de España. Se puede asegurar a ingenieros, directivos, cooperantes, etcétera, desplazados 365 días al año o, por ejemplo, cubrir todos sus desplazamientos anuales que no excedan los 90 días por desplazamiento. Cada operación puede ser un traje a medida y por ello precisa consultoría.

Hay excelentes soluciones en las que confiar y otras pésimas. Es una rama del seguro que precisa de una fuerte especialización y personal muy valioso en elback office, por lo que un seguro de bajo coste es una ruleta rusa: resolver bien un incidente legal en chino mandarín o en tailandés igual nos salva de una cárcel de thriller, concertar todo para que nos operen de urgencia igual nos salva la vida y poner un ejecutivo de reemplazo en el punto y momento vital tal vez nos haga ganar un gran negocio. ¿Es solo cuestión de precio o hay que valorar los beneficios?

 

Vía El País (economía)

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