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¿Por qué es recomendable (o no) amortizar tu hipoteca?

A pesar de que la formalización de una hipoteca supone nuestra plena conformidad hacia el hecho de tener que satisfacer pagos periódicos durante un extensísimo periodo de tiempo, para ir procediendo a la devolución del capital prestado por la entidad financiera, así como de sus intereses, nuestro primer impulso cuando conseguimos ahorrar una cierta cantidad de dinero, u obtenemos unos ingresos extraordinarios, es amortizar al menos una parte de dicho préstamo hipotecario.

En este punto, para conocer la conveniencia real de amortizar una parte de nuestra hipoteca, anticipando el pago de nuestra deuda en lugar de dedicar estos recursos a otros fines, debemos sopesar las posibles ventajas e inconvenientes asociadas a esta decisión.

De esta forma, vamos a proceder a continuación a desgranar estos aspectos positivos y negativos desde un punto de vista general, con objeto de que puedas identificar en qué medida se ajusta cada uno de ellos a tu perfil y situación real, para decidir, con total libertad, si proceder a la amortización parcial de tu deuda o destinar estos fondos a otras necesidades personales o familiares.

Así, entre las principales ventajas que se pueden asociar a la amortización anticipada de nuestra deuda hipotecaria, se pueden considerar las siguientes:

Conseguir adelantar la finalización de nuestra responsabilidad de pago y reducir nuestro nivel de endeudamiento con entidades financieras; en cierto modo, mientras no hayamos satisfecho totalmente nuestra deuda hipotecaria, tendremos ciertas limitaciones para obtener cualquier otro tipo de financiación, ya que el elevado montante de esta deuda afectará a la imagen de nuestra solvencia financiera personal y familiar.

Por ello, si dedicamos aquellos recursos ociosos a la amortización de nuestra hipoteca, no solo estaremos reduciendo nuestra deuda, sino que además estaremos incrementando nuestras posibilidades de obtener una nueva financiación externa en el futuro.

Reducir nuestra dependencia de variaciones en los tipos de interés; en el caso de que cuentes con un préstamo hipotecario formalizado a un tipo de interés variable, el montante de cada una de las cuotas a satisfacer estará condicionado por el ‘precio del dinero’ en dicho momento.

Asimismo, en la medida en que existan previsiones de que se pueda producir un incremento en el tipo de interés que sirve de referencia para los préstamos hipotecarios, como es el caso del EURIBOR, más aconsejable será reducir nuestra deuda todo lo que podamos.

Facilitar la posibilidad de rehipotecar nuestra vivienda para obtener nuevos fondos; en determinados supuestos puede interesarnos negociar un segundo préstamo hipotecario, para obtener la liquidez necesaria para financiar otros proyectos, como puede ser el caso de hacer frente a los gastos de una reforma o, incluso, para emprender un nuevo negocio.

En este punto, la prioridad a la hora de dedicar los recursos obtenidos de esta nueva hipoteca estará asociada, por ley, a cubrir el montante del primer préstamo pendiente de amortizar, por lo que nos interesará que este tenga la menor cuantía posible, para así poder disponer libremente del saldo restante.

A pesar de los aspectos positivos asociados a la amortización de tu hipoteca que acabamos de comentar, será preciso que, de igual forma, tengas presente los posibles inconvenientes relacionados con este pago anticipado, y que se resumen a continuación:

Contar con unos menores beneficios fiscales asociados a la adquisición de tu vivienda habitual; si bien se han producido notables modificaciones con respecto a esta deducción fiscal, todavía se encuentra vigente para aquellos contribuyentes que adquirieron su inmueble antes del año 2013.

En caso de que te encuentres dentro de este supuesto y decidas amortizar parte de tu deuda, o la totalidad, deberás tener presente que esto supondrá a su vez, una reducción de tus beneficios fiscales.

Disponer de otras deudas a un tipo de interés mucho menos ventajoso; los préstamos de carácter hipotecario tienen unos tipos de interés mucho más bajos que los de carácter personal, ya que el propio bien hipotecado supone una garantía de pago para la entidad financiera, con el fin de protegerse ante posibles riesgos de impago.

Por ello, en el caso de que, además de tu hipoteca, tengas pendiente la satisfacción de otros préstamos de carácter personal, y sobre todo de tarjetas de crédito, será preferible que amortices primero estas deudas, ya que son mucho más lesivas para tu economía.

Hacer frente a posibles comisiones por amortización anticipada de tu préstamo hipotecario; en el momento de formalizar tu hipoteca llegaste a un acuerdo con tu entidad financiera respecto al porcentaje de comisión a satisfacer en caso de cancelación parcial o total de tu deuda hipotecaria.

Este porcentaje no es fijo para todos los préstamos hipotecarios, sino que, más bien, supone uno de los principales puntos de negociación a la hora de firmar una hipoteca.

Por ello, en el caso de que tengas que hacer frente a una comisión por cancelación total o parcial de tu deuda, deberás estudiar si realmente es aconsejable reducir tu hipoteca, o es más conveniente ir haciendo frente a las cuotas conforme a los plazos establecidos.

Por el contrario, si solamente tienes fijada una comisión por cancelación total, y decides amortizar tu deuda, lo más adecuado será cancelar todo lo que puedas, pero dejando al menos una cuota pendiente, para que sea considerada como una cancelación anticipada parcial.

Vía Blog AXA Seguros

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